jueves, 4 de octubre de 2007

SALUDO Y PATEO LA MIRADA DEL DOLOR

Un sabor que nace de tu respiración
Amargo amor
Cenizas y diamantes, pasión
Amargo amor

Cenizas y diamantes (Palo Pandolfo)
Don Cornelio y la Zona


Mañana terminamos el off-line, aunque seguramente algún retoque le haremos, algún descuido o algo que se pasó por alto siempre queda, pero mañana se termina el trabajo grueso. Es muy ambigua la sensación que tengo rearmando Stephanie por tercera o cuarta vez. Me veo a mí mismo (y a mi circunstancia, si nos ponemos orteguianos) en cada uno de esos momentos, representados en cada secuencia editada, como un mismo cuento contado por la misma voz, en un mismo idioma, pero con un timbre levemente distinto, algo un poco siniestro. La ambigüedad proviene de la combinación de ver, con mucha decepción de mí mismo, esas imágenes y, al mismo tiempo, tener, como deber incluso hacia ese otro que uno fue y hacia los que también dejaron parte de su piel en Stephanie, la esperanza autoimpuesta de lograr darle a todo eso un sentido que pueda ser compartido y disfrutado con los otros, de darle una impronta actual a algo que se quiere dejar atrás, de dejar de hablar tanto con uno mismo que al final te resulta imposible escuchar a nadie, de no tener más esa voz estridente y nasal que tenés cuando te escuchas a través de tu propio cráneo. Rearmando Stephanie veo ese estado de gracia tan mediocre con el que te baña la arrogancia, veo una inspiración bastante ciega siguiendo de largo ante demasiadas señales de giro para terminar ahogándose entre tanto desaire, veo a un caprichoso y a un egoísta esperando pasar a cobrar por ventanilla la recaudación de su propio deseo. No se si yo podré ser distinto, pero estoy haciendo lo imposible para que Stephanie sí.


1 comentario:

danilo dijo...

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